Tras los bloqueos y disturbios registrados ayer en Puerto Vallarta, se ha derivado en una marcada escasez de víveres. Grupos delictivos aprovecharon el caos para realizar actos de rapiña, saqueando diversas tiendas de conveniencia y comercios locales, dejando una estela de daños materiales que aún no ha sido cuantificada en su totalidad por las autoridades.
Durante la mañana, se reportó que el operativo de seguridad intentaba contener a
personas que salían corriendo de establecimientos con productos en mano. Esta ola de vandalismo ha obligado a que la mayoría de los negocios permanezcan cerrados, mientras que los pocos que ofrecen servicio lo hacen bajo estrictas restricciones, permitiendo el ingreso de grupos reducidos para evitar nuevos incidentes tras los bloqueos.
La escasez de productos básicos es evidente en las largas filas que se forman en los puntos de venta que aún operan. Según los datos oficiales, la violencia no solo afectó el suministro de alimentos, sino que resultó en más de 200 vehículos quemados, lo que ha dificultado la logística de distribución en todo el municipio y zonas aledañas.
En esta ocasión, el impacto en las tiendas de autoservicio ha sido severo, ya que los inventarios no han podido ser resurtidos debido a los cierres viales. Las autoridades han recomendado a la población mantener la calma y evitar las áreas de mayor conflicto.
La situación en Puerto Vallarta sigue siendo tensa, pues la presencia de bloqueos intermitentes en las salidas de la ciudad mantiene en alerta al sector empresarial. El operativo de vigilancia se ha reforzado especialmente en las áreas donde se concentra la mayor actividad comercial para prevenir que la rapiña se extienda a otros sectores de la población que ya padece la escasez.





