La presencia confirmada de al menos tres cocodrilos en las inmediaciones de la desembocadura del río Pitillal motivó a las autoridades de Protección Civil de Puerto Vallarta a cerrar la playa del Holi, como medida preventiva para salvaguardar la integridad de los visitantes. En respuesta, se colocó una bandera morada, que indica la existencia de fauna potencialmente peligrosa en la zona.
Los reptiles permanecen en el cauce del río, cerca del área turística, situación que activó los protocolos de vigilancia y control por parte del personal de guardavidas y medio ambiente. La decisión fue tomada para evitar cualquier posible incidente entre los
turistas y los cocodrilos detectados.
Según se informó Salvador Castillón González, encargado del área de rescate acuático de la Dirección Municipal de Protección Civil Bomberos de Puerto Vallarta, los cocodrilos se encuentran bajo constante monitoreo. Las autoridades locales trabajan en la delimitación del área de riesgo y mantienen una coordinación estrecha con el departamento de medio ambiente para lograr la reubicación segura de los animales, en caso de que no abandonen el sitio por
cuenta propia.
Además de los cocodrilos, se ha reportado la presencia de medusas en la zona, lo que agrava la condición de alerta en el litoral. Aunque estos organismos marinos no representan una amenaza grave, sus picaduras pueden provocar un dolor considerable, especialmente en personas con piel sensible o menores de edad.
La combinación de cocodrilos y medusas en la zona obligó a emitir una serie de recomendaciones dirigidas tanto a turistas como a habitantes locales. Las autoridades exhortaron a respetar la señalética instalada en la playa y seguir las indicaciones del personal de guardavidas.
El uso de la bandera morada se mantendrá hasta que las condiciones del entorno sean seguras nuevamente. En particular, se espera que los cocodrilos abandonen el sitio o sean capturados para su reubicación en un hábitat adecuado y alejado del contacto humano.
Se recomienda a los visitantes evitar ingresar al agua y no acercarse a la desembocadura del río, donde los cocodrilos han sido avistados con mayor frecuencia, con el fin de garantizar la seguridad de las zonas turísticas.





