San Judas Tadeo fue venerado por más de cien mil personas durante su visita a la Parroquia de la Divina Providencia, en el fraccionamiento La Aurora de Puerto Vallarta, de acuerdo a estimaciones del párroco de la Divina Providencia, Juan Alfonso Acebes Camacho
Las reliquias del santo estuvieron presentes desde la tarde del martes hasta la mañana del miércoles, generando una asistencia masiva que se prolongó durante más de 15 horas continuas.
Durante la estadía de los restos óseos del apóstol San Judas Tadeo, los fieles acudieron en un flujo constante, incluso durante la madrugada. Autoridades parroquiales estimaron que, hasta las 10 de la noche del miércoles, más de cien mil personas habían pasado por el recinto religioso. La fila de devotos se extendió varias cuadras, llegando hasta las inmediaciones de la estatua del pescador.
La visita de las reliquias de San Judas Tadeo a Puerto Vallarta formó parte de un
recorrido nacional por diversas diócesis y parroquias de México. En esta ocasión, la comunidad vallartense respondió con una participación sin precedentes, lo que destacó la profunda devoción que se le tiene al también llamado «patrono de las causas difíciles».
Durante las más de 15 horas que permanecieron en la ciudad, los restos del apóstol fueron venerados por personas de todas las edades. La jornada estuvo acompañada de oraciones, cantos y muestras de fe, que reflejaron el fervor religioso característico de esta figura.
El párroco de la Divina Providencia dijo a Juglar de la Bahía, que los habitantes de Puerto Vallarta vivieron un momento histórico al recibir las reliquias de San Judas Tadeo, señalando que se trató de una oportunidad espiritual única para fortalecer la fe individual y colectiva.
A pesar de la alta concentración de asistentes, el evento transcurrió en orden, con apoyo de voluntarios y autoridades locales para mantener la seguridad y fluidez del acceso al templo.
Este jueves por la mañana, las reliquias de San Judas Tadeo partieron de la ciudad para continuar su recorrido por otros puntos del país, dejando tras de sí un testimonio palpable de fe, unidad y esperanza en la comunidad vallartense.





