Al menos seis ejemplares de la tortuga conocida como Casquito de Vallarta (Kinosternon vogti) fueron sustraídos del interior de un contenedor de protección ubicado en el Centro Universitario de la Costa (CUCosta) de la Universidad de Guadalajara, en Puerto Vallarta.
La especie, también llamada “Chacuanita de Puerto Vallarta”, es endémica de México y fue descrita en 2018. Esta tortuga, de aproximadamente 10 centímetros de longitud y con una característica mancha amarilla en la cabeza, habita en los remanentes de humedales del valle del río Ameca, que divide los estados de Nayarit y Jalisco. La desaparición de su hábitat natural la ha colocado en peligro de extinción.
Según las autoridades, los responsables del robo ingresaron al recinto a través del costado sur, colindante con un fraccionamiento, luego de romper la malla ciclónica. El hecho habría ocurrido la madrugada del lunes 13 de enero, y el personal del centro se percató al iniciar sus actividades matutinas.
La Policía Municipal recibió el reporte a las 10:03 horas, enviando a los oficiales Fermín Fregoso y Jimena García a bordo de la unidad PV-415. Los elementos entrevistaron a los científicos responsables, quienes informaron que el contenedor había sido forzado y las tortugas sustraídas.
Elementos de la Fiscalía Estatal y personal del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses acudieron al lugar para realizar las primeras investigaciones, ya que la especie está protegida y su conservación es prioritaria.
Situación crítica del Casquito de Vallarta
El Casquito de Vallarta forma parte de un grupo de tortugas dulceacuícolas conocidas como “casquitos” o “pecho quebrado” (Kinosternon), del cual aproximadamente 18 especies habitan en México, con la mitad en alguna categoría de riesgo.
A pesar de haber sido observada desde principios del siglo XXI, fue hasta 2018 que esta tortuga fue reconocida como una especie única, exclusiva de Puerto Vallarta. Su distribución se limita a los arroyos que desembocan en el Estero El Salado y el río Ameca, donde enfrenta amenazas por la urbanización y la destrucción de su hábitat.
Los estudios iniciales, realizados en 2018, identificaron solo nueve individuos, lo que refleja la grave situación de la especie. Los esfuerzos de conservación se han centrado en mapear su distribución y proteger las áreas donde habita.
Llamado a la ciudadanía
Autoridades y expertos exhortan a la población a reportar cualquier avistamiento de esta tortuga a instituciones como el CUCosta o el Área Natural Protegida Estero El Salado. Esto facilitará su conservación y permitirá continuar los estudios sobre su biología y hábitat.
El Casquito de Vallarta se alimenta de semillas y restos de insectos. Las hembras tienen colas cortas y los machos colas más largas, con una mancha amarilla distintiva en la punta de la nariz. Estas tortugas también cumplen una función ecológica al remover sedimentos en los cuerpos de agua, favoreciendo la distribución de nutrientes.





